Everything You’ve Come To Expect – The Last Shadow Puppets

Desde hoy está disponible el último trabajo de The Last Shadow Puppets y nosotros ya lo escuchamos. No sabemos si de manera intencional o no, el disco se filtró hace unos días para alegría de sus fanáticos, aunque independiente de eso, el dúo británico, que ahora vive en Los Angeles, California, ya había liberado en formato de single prácticamente la mitad del álbum, así que no quedaba mucho a la imaginación y solo restaba escuchar las otras seis canciones que completan Everything You’ve Come To Expect.

El disco está lleno de lindas letras que parecen sacadas de un libro de poemas: “Suddenly reminded of things I thought I’d forgot / You’ve got me loosening up my grip on the plot” o “The Colourama in your eyes / It takes me on a moonlight drive” son algunas de las frases que podemos encontrar en canciones como The Element Of Surprise o Aviation respectivamente. “Creo que no siempre, pero a veces, es bueno que las letras faciliten la melodía”, dice Alex Turner, quien asegura haberse esforzado muchísimo para construir un álbum que sigue los pasos de su predecesor en términos de escritura. “Con ese primer disco fue la primera vez que consideré la letras como otro componente más allá que los acordes y la melodía”, explicó en una entrevista.

Everything You’ve Come To Expect parece ser un juego de palabras. ¿Es precisamente todo lo que estábamos esperando? Es lo más probable, y de esto están seguros Turner y Kane. De alguna forma, el disco está dividido en dos. La primera mitad son canciones que recuerdan mucho lo que hicieron hace ocho años con The Age Of The Understandment. Bellísimos arreglos de cuerdas que combinan perfecto con ese rock melódico y suave que evoca a los años 70s. La clásica guitarra de Turner y la voz de Kane que se filtra sutil detrás de quien parece ser la mente más importante de todo este trabajo.

El punto de quiebre lo pone Bad Habits, un canción que parece que no tiene mucho que ver con todo el resto, y en ocasiones hasta parece un tema salido de la banda sonora de Tim Burton o de una película de terror con interrupciones en violines tormentosos que se mezclan con guitarras mucho más rockeras. Ese toque medio psicodélico sirve de transición para lo que viene después: Sweet Dreams, TN, que suena bastante a algo que podría haber cantado Elvis Presley, y Used To Be My Girl, que también tiene una onda al rock suave de los 70s.

Al final, el disco termina en un círculo perfecto donde todo vuelve a empezar. El estilo que los caracteriza se hace presente nuevamente en Patterns y The Dream Synopsis. Es como si los nombres de las canciones otra vez nos estuvieran hablando, el patrón que los hizo conocidos termina en una sinopsis soñada, donde mantuvieron el estilo retro pero dando un paso más allá, con sonidos mucho más complejos que el primer disco. Esperar ocho años definitivamente valió la pena, y este trabajo sí era todo lo que estábamos esperando.

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