Bon Iver – 22 A Million

Después de cinco años de espera Bon Iver regresa con 22, A Million, su último disco que fue lanzado el pasado 30 de septiembre y que explora una nueva faceta del cantautor nunca antes vista. ¿Una evolución esperada de su aclamado trabajo anterior o un descarrilamiento que explora terrenos que lo alejan de la esfera que lo proclamó como un expositor de renombre en el escenario indie / folk internacional?

Justin Vernon es la principal maquinaria detrás de Bon Iver, que debutó el 2008 con For Emma, Forever Ago y que cinco años después de su último trabajo –Bon Iver (2011)– se atrevió a lanzar un nuevo disco que contaba con la presión esperada después de dos aclamados LP. Aunque entre medio no perdió el tiempo y publicó varias rarezas musicales que lo hicieron explorar en estilos que desembocan en esta última propuesta, en 22, A Million poco queda del chico que se encerró en la cabaña de su padre en medio de un bosque en Wisconsin para recuperarse de la ruptura con su novia y la mononucleosis hepática que en ese entonces lo afectaba.

Su recién estrenado trabajo está bastante influenciado por su amistad con Kanye West y James Blake, y el autotune es una herramienta recurrente que puede parecer demasiado experimental para algunos oídos, incluidos los nuestros. Independiente de que para muchos existe un exceso de sintetizadores, por pasajes hay canciones que nos vuelven a trasladar a esa cabaña perdida en medio del bosque, con letras llenas de nostalgia que te dan en lo más profundo –como 8 (circle)– y que nos hacen volver escuchar con atención las sutilezas que lo componen. Definitivamente toda una experiencia auditiva.

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