La deuda saldada de Richard Ashcroft

Para muchos, Richard Ashcroft fue un sueño de adolescente hecho realidad. Varios nos preguntamos por qué no vino antes, y hasta él mismo planteó esta interrogante al público la noche del jueves 20 de octubre, cuando se presentó por primera vez en nuestro país, en un Teatro Caupolicán prácticamente lleno. Una visita más que esperada y que venía a saldar una de las últimas deudas que el Brit Pop tenía con nuestro país.

Pasadas las nueve de la noche un delgado Ashcroft salió al escenario del Caupolicán. Siempre con anteojos, el músico tenía preparado un show de dos horas donde nos permitió disfrutar de un set acústico y de un set list que incluyó temas de su paso por The Verve como de su trabajo en solitario y su más reciente álbum These People.

El espectáculo estuvo lleno de altos. Para la llegada de Break The Night With Colour, la tercera canción de la noche, Ashcroft ya había recargado su confianza y ganado la animosidad de sus fanáticos. En medio de su frenesí se sacó los zapatos para cantar descalzo el resto del concierto y entre medio perdió sus anteojos que se apuró en recuperar. Con Music is Power, otro tema que marcó el inicio de su carrera el solitario, el originario de Wigan nos mostró una faceta más psicodélica que da cuenta de su gran versatilidad como músico.

“Pongo la vara bien alta y espero llegar a la cima nuevamente para disfrutarlo más esta vez”, dijo Ashcroft en una entrevista a The Guardian sobre su último disco, y la verdad es que en vivo se nota ese relajo y la satisfacción del trabajo bien hecho. Aunque todos los temas que escuchamos de The Verve fueron una oda a los noventas, sus temas más nuevos llenaron de frescor e identidad un set que lo vuelve a mostrar como un músico influyente en la escena musical británica.

La primera parte del show terminó con New York, una sorpresa para varios de los fanáticos que no se esperaban esa adición a la lista de canciones. Para el encore retornó con un set acústico que incluyó A Song For The Lovers, History, C’Mon People We’re Making It Now, Check The Meaning y que finalizó con The Drugs Don’t Work en una explosión de sonido y nostalgia.

En los noventas la pelea por el trono era entre otros. Oasis y Blur se disputaban la corona mientras que en el background del Brit Pop Pulp y The Verve brillaban con luz propia haciendo lo suyo con un poco de menos crédito. Mientras los Gallagher y Albarn comapartían insultos Ashcroft se lanzó a la escena con “la mejor canción de todos los tiempos”, como el mismo la calificó antes de cerrar su presentación en Chile. Bitter Sweet  Symphony —tema por el que la banda perdió todos los royalties frente a los Rolling Stones, y cuando el tema se usó para un comercial en contra de su voluntad donaron todo el dinero ganado a la caridad—  clausuró su paso por nuestro país y saldó una deuda de más de 15 años de espera.

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