El delirio adolescente de Justin Bieber

El fenómeno pop de Justin Bieber no se acaba. Luego de una gira por Estados Unidos que sumó 64 fechas el 2016, el cantante de 23 años se trasladó a Europa para continuar con un tour que no le dio tregua. Posteriormente se dirigió a Australia y Nueva Zelanda, para finalmente arribar a nuestro país —sumó más de 100 shows en total antes de llegar a Santiago—, donde juntó a unas 50 mil fanáticas que cantaron de principio a fin en una especie de delirio que hoy pocos artistas provocan en su fanaticada.

El show abrió con Mark My Words y fue el momento en que Justin apareció suspendido en una caja transparente, vestido con un atuendo deportivo (polerón con consignas del tour y pantalones Adidas) y lentes. Mientras cantaba descendió hasta el escenario, una estructura gigante que tenía una pasarela hacia el centro del estadio con un sistema que levantaba una parte donde se elevó varias veces durante el show.

Su espectáculo estuvo lleno de canciones sacadas de sus últimas producciones —Believe (2012) y Purpose (2015)— como Where Are Ü Now (cover de Jack Ü), I’ll Show You, No Sense, Children o Live is Worth Living y solo volvió a sus inicios cuando cantó Baby hacia el final del concierto.

Durante su espectáculo también aprovechó de generar momentos más íntimos cuando tocó dos temas acústicos (Cold Water y Love Yourself) y cuando hizo un solo de batería para aprovechar de demostrar todos sus talentos. En otro momento también se mostró en una jaula donde proyectó luces y láseres que brillaron en medio de la pasarela.

Distante y sin hablar realmente con el público —solo dijo algunas frases que hacían referencias a las mismas canciones que cantaría posteriormente— Justin se mantuvo más bien lejano, probablemente como una forma de hacerle frente a sus falencias vocales para lo que se valió de pistas y filtros sobre los que cantó la mayor parte de la noche. ¿Desgano? A ratos no bailó con demasiado empeño tampoco. De todas maneras, igual mostró un show de categoría mundial que lo eleva como una de las figuras pop más relevantes de la escena actual.

¿Cumplió realmente su propósito? El cantante de Sorry se exhibió “enjaulado” quizás para mostrar a lo que se enfrenta en su día a día al estar en el ojo público y ser perseguido por los medios tras cada paso que da. Es por eso que probablemente ha desarrollado una imagen más “ruda” que intenta contrastar con sus temas románticos y con un “mensaje de esperanza”, que finalmente fue lo que mostró anoche en nuestro país. Sin poder escapar de las polémicas, el músico sigue desarrollándose como artista dándole un nuevo aire a sus temas más antiguos y colaborando con estrellas como Diplo, Skrillex o Jack Ü, los que han influenciado drásticamente sus últimos trabajos.

Lo que viene: el canadiense no pasará por Argentina tras los problemas legales que aún tiene en dicho país luego de su última visita el 2013. Es por eso que un montón de transandinas llegaron anoche al Estadio Nacional para no perderse la primera parte del Purpose Tour en el continente que luego llevará a Bieber a Brasil y otros países para terminar su gira por Sudamérica y Centroamérica. Luego volverá a Estados Unidos y Canadá, donde estará presentándose hasta septiembre de este año.

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