La invisibilización y falta de oportunidades de la mirada femenina en el cine

El pasado domingo en los Golden Globes la actriz Natalie Portman hizo mención a que todos los directores nominados eran hombres. ¿Por qué no hay en la lista de mejores películas realizadoras mujeres? Muchos responderán que es porque sus trabajos no fueron tan buenos como el de los otros directores, pero la razón es más profunda que esa y sí, tiene que ver con oportunidades.

La mayoría de los presupuestos de grandes producciones las ganan directores hombres, ¿por qué?, porque bajo la lógica de que el cine es un negocio una historia de renombre debe ser dirigida por alguien del mismo tipo, aun cuando las mujeres que han logrado introducirse en las grandes ligas ha sido haciendo lo mismo que sus pares masculinos: creando historias que podrían tener éxito en el futuro y, por ende, lograr rentabilidad.

Un reciente estudio realizado por la University of Southern California Anneberg (USC) reveló que después de 11 años de investigaciones y la publicación de 1100 películas, el 96% de los directores fueron hombres, versus un 4% a cargo de las mujeres; lo anterior se traduce en que cada 22 directores contratados solo 1 es mujer. Tanto las mujeres como otros grupos étnicos infrarrepresentados —negros, asiáticos o latinos— quedan relegados a un segundo, tercer o cuarto plano y la verdad es que este escenario poco ha cambiado durante la última década.

La tendencia de contratar directoras para lograr el perfil de un filme enfocado en una mujer o en un grupo con poca representación limita el espectro de trabajo para estas personas, pues obtienen trabajos solo cuando se abren estos espacios creativos. Eso no solo se traspasa a estos espacios de dirección donde las mujeres (u otros grupos) pueden representar su propia visión y exponer un punto de vista diferente, sino que también se expande a las planas ejecutivas, de presupuesto y también de distribución, donde finalmente se toman las decisiones. Si en esos espacios hay pocas portavoces, llegar a elegir y publicar un trabajo realizado por una mujer se hace muchísimo más difícil.

En el top 100 de las películas del 2017 solo 8 mujeres dirigieron una cinta. ¿Cómo se interpreta eso? Cuando no hablamos sobre ciertas temáticas o perspectivas inmediatamente invisibilizamos su existencia. El arte crea realidades y cuando de 100 filmes solo un 8% representa la mirada de un 50% de la población no estamos generando interés para esa mitad. A ello hay que agregar que las mujeres aportan miradas multidimensionales, creando personajes mucho más ricos e historias igual de interesantes que las de sus pares sin lograr aún reconocimiento.

Adicional a lo anterior, la mirada femenina en una cinta se nota, incluso cuando hay personas que creen que hay películas exclusivamente para mujeres y que estas son de menor calidad si las dirige una. Se trata, al mismo tiempo, de una mirada a la que el espectador no está acostumbrado, ya que todo medio habla desde un lenguaje masculino y por lo mismo es muchísimo más difícil de llevar a un público masivo.

Es por esta razón que las mujeres triunfan más en la industria independiente, donde hay más caminos, nuevas visiones y una posibilidad infinita de proponer y contar historias. Esa libertad ha hecho que podamos tener buen cine dirigido por mujeres, como es el caso de Sofia Coppola, que se ha mantenido en esa línea y ha podido trabajar en temáticas que no son comunes en las producciones de alto presupuesto, pero generando el suficiente ruido para tener películas exitosas. Ahora último contamos con Lady Bird, película que ya fue galardonada en los Golden Globes a la mejor dirección así como la Wonder Woman de Patty Jenkins, que fue uno de los largometrajes más taquilleros del 2017.

Así, el camino se ha ido abriendo poco a poco desde los estudios de cine independiente, pero todavía no es suficiente. Queda claro que con más inversión muchas más mujeres podrían estar dentro de las listas de directoras destacadas sin embargo, se requieren cambios estructurales donde haya inclusión en todos los ámbitos que se requieren para armar una película —desde concebir ideas hasta planificar su distribución—. Las mujeres también tienen una voz que queremos escuchar, ahora.