Paul Dano y Zoe Kazan deslumbran con su debut cinematográfico

El debut de Paul Dano como director se llama Wildlife y está basado en la novela del mismo nombre de Richard Ford, que narra la historia de una familia de clase media en el Estados Unidos de los años 60. En el trabajo coescrito junto a su pareja Zoe Kazan, Joe (Ed Oxenbould) debe lidiar con la partida de su padre (Jake Gyllenhaal) y el radical cambio de su madre (Carey Mulligan) a raíz de esto. Un relato donde queda al descubierto la verdadera fragilidad del concepto de familia y donde cada uno de los personajes debe lidiar de forma diferente con la fragmentación de estos lazos.

Quien se roba la película es Carey Mulligan, cuyo personaje sufre una especie de alienación al verse herida por la partida de su marido, quien busca el sentido de la vida fuera del núcleo familiar. En este distanciamiento de sí misma ella tiembla y se desmorona lentamente, apartándose de su rol como madre. Finalmente es Joe quien termina haciéndose cargo, recogiendo los pedazos mientras su padre combate incendios forestales por un dólar la hora, en vez de encargarse de avivar la llama de la familia.

Su fotografía y el trabajo de cámara reflejan a la perfección el ambiente y el ritmo de la época, sin embargo, donde falla es en la narrativa de los tiempos, haciéndose difícil de entender cuánto espacio transcurre entre cada uno de los hechos. Pese a ello, se trata de una cinta que captura la particular forma de ser del medio oeste en un tiempo en particular, y aunque la historia se cuenta desde el punto de vista Joe, esta le pertenece realmente a Mulligan. Una película que vale la pena ver y que refleja un Estados Unidos real y oculto para el resto del mundo.

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