Cómo las mujeres dominaron las mejores películas del 2016

Ok, puede que el 2016 no haya sido un buen año para muchos, pero para las mujeres en el cine sí que lo fue; ya sea frente o detrás de las cámaras, las chicas dominaron de principio a fin el género, tal como lo consigna la publicación de IndieWire que hace un completo análisis a lo que pasó con las mujeres durante este ciclo y recalca los altos y bajos de una industria que cada vez más busca construir mejores relatos femeninos.

Mientras todavía hay directoras de cine que están luchando para ser reconocidas en la misma forma que a sus colegas hombres, las mujeres han roto muchas barreras este año —desde autoras consagradas como Andrea Arnold, Rebecca MillerKelly ReichardtAnne Fontaine, hasta estrellas en ascenso como Maren Ade, Sophia Takal o Clea Duvall— gracias a trabajos que hablan de sus propios talentos y ambiciones. Las actrices también han brillado durante el 2016, desde favoritas a llevarse un galardón como Natalie PortmanAnnette Bening y Octavia Spencer a nuevos rostros como Kate Lyn Sheil, Ruth Negga o Sasha Lane.

Estas son las formas en que las mujeres cambiaron el mundo del cine el 2016.

Mujeres más complejas

Olvidemos las nociones de “personajes femeninos fuertes”, “encantadoras señoritas”, “problemas relacionables” u otras clásicas frases que con frecuencia llevan todo el trabajo duro de una película a una estructura donde simplemente no pertenecen, y evitan que contemplemos con claridad las riquezas cinematográficas de este año, que estuvo lleno de personajes fuertes, complicados y complejos; el 2016 no solo nos ofreció roles irresistibles, sino también interpretaciones que obligaron a las mujeres a ir más allá de sus límites con presentaciones que requirieron de nuestra completa atención.

Esto quedó demostrado en dos de los mejores filmes del año, ambos liderados por mujeres: Jackie, del chileno Pablo Larraín, y Kate Plays Christine, de Robert Greene. Natalie Portman nos cautivó como Jackie Kennedy luego del asesinato de JFK en la narrativa de Larraín, que le da un giro a la clásica fórmula de una película biográfica donde Jackie vive su luto mientras alaba a su marido en una idea de Camelot que ella ayudó a crear.

Natalie Portman en Jackie, de Pablo Larraín
Natalie Portman en Jackie, de Pablo Larraín

En tanto, en la última cinta de Greene, él y la estrella Kate Lyn Sheil mezclan los límites entre realidad y ficción para desenterrar la historia de la periodista televisiva Christine Chubbuck, que se suicidó al aire en 1974. Parte documental, parte narrativa, parte histórica, es totalmente cautivante.

Por su parte, Kelly Reichardt toma su propia idea de mujer compleja en su sorprendente tríptico Certain Women, donde intersecta la historia de tres mujeres en Montana, Estados Unidos. Reforzada con un elenco de lujo que incluye a Michelle Williams, Laura Dern y Kristen Stewart, la cinta realmente brilla cuando aparece Lily Gladstone con algunos secretos.

Otra película que no dejó a nadie indiferente fue la favorita de Cannes Toni Erdmann, trabajo de la alemana Maren Ade, que con una divertida narrativa cuenta la historia de la relación entre un padre y su hija, interpretada por Sandra Huller. La actriz tiene a su cargo una subtrama donde nos muestra las ambiciones de su personaje, las que conforman la mejor parte del filme.

Sandra Huller en Toni Erdmann, de Maren Ade
Sandra Huller en Toni Erdmann, de Maren Ade

En el encantador trabajo de Damien Chazelle, La La Land, la actriz Mia, interpretada por Emma Stone, encuentra problemas entre su deseo de irrumpir en Hollywood y su floreciente relación con Seb, representado por Ryan Gosling. La cinta es una de las mejores del año, y no se queda en las nociones obligadas de arte versus dinero, o amor versus trabajo.

En un lado más oscuro, Jessica Chastain transforma una de sus mejores actuaciones en la desafiante Miss Sloane, donde la actriz navega aguas peligrosas y emerge con uno de los personajes más genuinos y complejos del año. Algunas de las estrellas más reconocidas de Hollywood estuvieron en roles que cargados de desafíos y expectaciones de diferente tipo, como Ruth Neega, que nos entrega humildad en la historia de la vida real Loving, mientras que las mujeres de Hidden Figures (Taraji P. Henson, Octavia Spencer y Janelle Monae) trabajaron de manera similar para honrar a las mujeres de la NASA en un filme basado en una historia verídica, y que es una de los contendoras a unas de las cintas más inspiradoras del año.

Pero ninguna fue tan complicada y cautivadora como Isabelle Huppert, que usó el 2016 para mostrar todo su encanto en el thriller de Paul Verhoeven, Elle, y en el drama de la francesa Mia Hansen-LøveThings to Come. Pocas actrices pueden llevar a cabo roles tan complejos con tanto aplomo en el transcurso de solo un año.


Centrarse en las amistades femeninas

Hablamos no solo en el sentido tierno y cálido que estamos acostumbrados a ver. La adaptación —que estuvo gestándose por mucho tiempo— del clásico de Jane Austen de la mano de Whit StillmanLove & Friendship, se queda atrapada de manera predecible en las rarezas de todas las interacciones sociales, a excepción del chismeado vínculo entre la alocada Lady Susan de Kate Beckinsale, y la siempre perpleja Alicia Jhonson de Chloë Sevigny, que le dan al filme mucha frescura y sabor. Otras cintas toman la idea de amistad en un sentido más oscuro, incluyendo el trabajo de Sophia Takal, Always Shine, o el de Nicolas Winding RefnThe Neon Demon, donde ambas confrontan situaciones de celos y competencia entre mujeres en la industria del entretenimiento, con resultados divertidos y poco esperados.

Chloë Sevigny y Kate Beckinsale en Love & Friendship, de Whit Stillman
Chloë Sevigny y Kate Beckinsale en Love & Friendship, de Whit Stillman

Para personas buscando propuestas más inspiradoras sobre la amistad entre mujeres está el precioso trabajo de Anne Fontaine, The Innocents, que usa una historia de la vida real para contar el relato de una doctora de la Cruz Roja francesa, a quien sorpresivamente se le asigna ayudar a un grupo de enfermeras desesperadas en la Polonia post Segunda Guerra Mundial. Esta película es emocionante en diferentes niveles, pero las profundas amistades forjadas por diferentes mujeres conforman algunas de las mejores vistas en la pantalla durante este año.

Incluso, algunos éxitos de taquilla abarcaron el concepto de que la amistad puede empoderar y entretener al mismo tiempo, como es el caso del trabajo de Paul FeigGhostbusters, que tenía a cuatro mujeres divertidas cuyo real poder es estar las unas para las otras, incluso frente a los fantasmas.


Celebrar los dolores y placeres de ser madre

A menudo la maternidad sirve como un catalizador obvio para la evolución en pantalla de una mujer, pero algunos de los mejores filmes del 2016 llevaron eso a otros niveles. Tal es el caso de 20th Century Women, de Mike Mills, que está basado en sus propias experiencias con su madre y que incluye a Annette Bening en uno de sus mejores roles a la fecha. Greta Gerwig llega a lo más alto en Maggie’s Plan, de Rebecca Miller, como otra madre perdida que luego de haber estado soltera por mucho tiempo tiene que cuidar a su hijo solo para darse cuenta que nada es como lo había planeado.

Greta Gerwig en Maggie's Plan, de Rebecca Miller
Greta Gerwig en Maggie’s Plan, de Rebecca Miller

Ganadora en el festival SXSW Krisha, de Trey Edward Shults, cuenta la historia de la maternidad en una franja completamente diferente y que tiene a la propia hija de Shults, Krisha Fairchild, en el explosivo rol principal. Mientras tanto, en el drama de ciencia ficción de Denis Villeneuve, Arrival, y en la cinta de horror persa Under the Shadow, de Babak Anvari, se exploran los limites infinitos del amor maternal en trabajos que permiten experimentar la universalidad de esas emociones.


Contar historias sobre envejecer

Las historias de las mujeres que envejecen —con toda la emoción, el drama, la turbulencia y el autodescubrimiento que eso implica— han sido siempre una elección natural para las adaptaciones cinematográficas, y el 2016 nos entregó ejemplos genuinos de este subgénero, así como una gran variedad de opciones para mirar.

El excelente trabajo de Kelly Fremon, en The Edge of Seventeen, alardea una de las mejores actuaciones de Hailee Steinfeld, grandes papeles secundarios (Hayden Szeto y Woody Harrelson, ambos increíbles en roles muy diferentes) y esa clase de honestidad comúnmente ausente en las cintas sobre adolescentes.

The Edge of Seventeen, de Kelly Fremon
Hailee Steinfeld en The Edge of Seventeen, de Kelly Fremon

Asimismo, American Honey y White Girl investigan duras realidades como parte de sus narrativas. Andrea Arnold usa a la nueva Sasha Lane como conductora de su historia ganadora de un premio en Canes; mientras que la realizadora audiovisual Elizabeth Wood sorprende con su premiere en Sundance, un controversial relato sobre lo que sucede cuando las “chicas buenas” prueban cosas distintas.

Para las audiencias más jóvenes, The Fits, por Anna Rose Holmer, presenta a la nueva estrella Royalty Hightower para navegar las peligrosas aguas entre la preadolescencia y la adolescencia. Y hablando de peligros, la última aventura animada de Disney, Moana, pone a una princesa polinésica en el centro de la pantalla mientras la sigue en la búsqueda de su propio camino en un mundo abarrotado de expectativas familiares y monstruos.


Mostrar el lado jodido del amor

El amor puede ser algo esplendoroso, y el 2016 tuvo mucho espacio para que las películas le dieran una vuelta a este ultra utilizado recurso. La directora Anna Biller usó su prodigioso talento para construir The Love Witch desde cero, y el resultado es una singular reversión tecnicolor y unas ideas avanzadas sobre la identidad femenina que son entretenidas e iluminadoras al mismo tiempo. The Handmaiden, de Park Chan-wook, también ofrece una detallada historia de amor de rico diseño con sus propios giros.

Otra realizadora audiovisual que se tomó muy personal las historias de amor este año fue Clea DuVall, que debutó como directora en The Intervention, una cinta que trata sobre amigos de buenos sentimientos que cometen varios errores tratando de ayudar en una relación que no necesita ayuda.

Y la lista no estaría completa sin Lemonade, de Beyoncé. Es uno de los mejores logros artísticos del año que fue posible gracias a un connotado grupo de colaboradores que llevaron a cabo la mirada audiovisual de la cantante y compositora para su disco más personal y revelador, contando sus propias historias, a su propia manera. Usando su relación con Jay-Z para armar una serie de canciones y videos musicales sobre amor, matrimonio, respeto, identidad, y todo lo que hay entre medio, Beyoncé transformó lo político y lo hizo muy, muy personal.

Lemonade, de Beyoncé
Lemonade, de Beyoncé

Además, hay de sobra directoras destacadas

En un año generoso, que tiene muchos ofrecimientos enfocados en la mujer, hay un gran número de filmes que no entran incluso en las categorías más amplias. Esto incluye cintas que mezclan ficción y documental, comedia y drama, lo personal y lo político, y todo lo que hay entre medio.

Las realizadoras audiovisuales abundan en lo documental, partiendo con Ava Duvernay, que hizo espacio en su calendario lleno de éxitos de taquilla para la estelar 13th, que se estrenó en el New York Film Festival como la primera cinta de no ficción en abrir el certamen. Dark Horse, de Louise Osmond, se destaca como una de las más satisfactorias —y pasadas por alto— cintas basadas en hechos reales sobre un destacado caballo de carrera, mientras que Weiner, codirigida por Elyse Steinberg, es uno de los documentales más alabados de este año.

Dark Horse
Dark Horse, de Louise Osmond

Athina Rachel Tsangari, con Chevalier, ofrece crónicas sobre las amistades entre hombres, mientras que Queen of Katwe, de Mira Nair, entrega una historia de perseverancia para complacer al público. Y pocos filmes este año capturan la intensidad humana como la directora fotográfica Kirsten Johnson, que entrega una mirada súper personal en su documental Cameraperson. Este es el tipo de película que nos recuerda por qué las cintas están llenas de infinitas posibilidades, sin importar quién esté detrás de la cámara.

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