Beck y otro disco de indie pop bien hecho

Beck tiene una larga carrera que ya cuenta con 13 discos de estudio; una de las principales razones por la que nadie puede decir que no se ha sabido adaptar a los tiempos. Manteniendo siempre su naturaleza de músico alternativo e independiente Beck regresó hace unas semanas a la escena con un trabajo que se aleja bastante de lo que fue su Morning Phase, que el 2014 le llevó a ganar un Grammy a álbum del año.

Y es que su nuevo disco Colors le hace honor a su nombre y sus canciones dejan recluido su lado folk para adentrarse completamente en el indie pop. Con este LP vemos a un Beck mucho más brillante, con canciones más alegres pero, por sobre todo, utilizando elementos para llegar a una generación más joven y que probablemente nació en la época de Odelay y Midnite Vultures.

Colors fue producido por el cantante y Greg Kurstin, quien ha trabajado con Adele y Sia, lo que nos demuestra por qué es un trabajo bastante correcto. Al mismo tiempo su gran déficit es que no tiene un elemento diferenciador y arriba como uno más del montón de discos indie pop bien producidos que han salido este año. Carece de una apuesta musical diferente y podría pertenecer a cualquier banda que se mueva dentro de ese género, siendo su salvavidas su voz que se hace reconocible en algunas canciones. Él ya es un nombre por sí solo, y de seguro que para muchos de los que han seguido su trayectoria, de las 11 canciones que componen el álbum solo un par mantienen la firma del cantautor.

Colors es una apuesta a la trayectoria de un músico, pero no es un aporte a la escena musical actual.