Alabado por la crítica, odiado por los fans. Así es el último disco de Arctic Monkeys

Nos tomamos el fin de semana para digerir completamente el nuevo disco de Arctic Monkeys, Tranquility Base Hotel & Casino, lanzado el pasado jueves 10 de mayo. Y es que todavía nos producen sentimientos encontrados todos los sonidos que marcan la pauta de su sexta placa de estudio.

Hace algunas semanas que nos enteramos del nombre del LP y de las canciones que componen el álbum y creemos que desde un comienzo esa fue una señal inequívoca de la última gran revelación del cuarteto de Sheffield y, sin duda, uno de los discos más esperados de la autodenominada “última banda de rock”. No se puede negar que Alex Turner es uno de los mejores cantautores de su generación y que siempre ha sabido dejar su huella y demostrar su versatilidad en cada uno de los proyectos de los que ha sido parte.

Y esta vez no fue la excepción, pero… ¿este es realmente un disco de los Arctic Monkeys o finalmente Turner tomó el control creativo de la banda y terminó por acercar su sonido a sus propias aspiraciones? Claramente que esta no es la primera vez que los intérpretes de I Bet You Look On The Dancefloor se reinventan a sí mismos, pues eso ha sido parte de la esencia de todas sus publicaciones, pero ¿por qué hacerlo sonar tan similar a The Last Shadow Puppets, el OST de Submarine o incluso su colaboración con Mini Mansions?

“Definitivamente no es un disco que tiene guitarras, típicamente no es lo que haríamos, pero me tomó mucho más tiempo pensar”, señaló Jamie Cook en una entrevista. Lo del guitarrista queda clarísimo después de repasar el disco un par de veces y nos deja un sabor extraño. Para Turner en tanto, fue un desafío. El líder de AM contó que “me obligué a escribir sentándome en un piano, haciendo cosas que no había hecho antes. Eso me dio permiso para llegar a un lugar que antes tuve problemas para alcanzar, me permitió expresar lo que siento más libremente que antes”.

Independiente de estas similitudes o conexiones es imposible negar la tremenda calidad musical de Tranquility Base Hotel & Casino. Sus arreglos muy bien logrados evocan a la “chanson” francesa de los 60 y 70, haciendo que se nos venga inmediatamente a la cabeza Serge Gainsbourg. Incluso hay reminiscencias del folk de Leonard Cohen, de quien Alex se ha declarado un seguidor.

Alabado por la crítica, odiado por los fans. Estas parecen las variables de un álbum que para muchos no saldó la deuda de los cinco años de espera.