El sueño americano de James Murphy en el regreso de LCD Soundsystem, American Dream

LCD Soundsystem entró a la escena musical en el 2006 con un disco homónimo bajo el brazo. En él recopilaron todos los singles que hasta la fecha habían publicado y que los habían hecho sumamente populares en el circuito de fiestas de la “Gran manzana”, aun cuando no habían editado un álbum propiamente tal. Cinco años más tarde (2011) y luego de otros dos LPs, decidieron retirarse de manera anticipada con un recordado show en el Madison Square Garden. Es que sus líderes, James Murphy y Tim Goldsworthy, literalmente, no se pasaban. La lucha de egos fue tal que la mejor decisión fue decirle adiós a un proyecto que tenía como fin cambiar la música electrónica no solo de Nueva York, sino también de los Estados Unidos.

Hoy, seis años después, sus seguidores se sienten un poco contrariaros con este regreso. Es que LCD está de vuelta sin su agrupación original, pero con un sonido único que evoca a esa apuesta iniciada poco más de 10 años atrás en DFA Records. Su retorno con American Dream –cuarta placa de estudio y la primera con Columbia Records– marca un revival del punk funk que los ha llevado a encabezar, desde el año pasado, populares festivales alrededor de todo el mundo.

Con este trabajo la idea es trascender la efervescencia de la reunión y convencer a los fans que esto es más que nostalgia. Para nosotros, James cumple con esa tarea. Se aventura con letras que tocan temáticas sociales y que están enfocadas en el final inevitable, algo que está en el ADN de la banda. Todo está cuidadosamente pensado –así como ese adiós en el MSG y el inesperado regreso hace unos meses–. El fin de amistades, de relaciones, del amor, del sueño americano al fin y al cabo.

“Hubo un momento en el que me estaba arrepintiendo de todo esto, pero luego lo pensé y fue como ‘no, si vamos a tocar de nuevo realmente tenemos que justificarlo’. Ese es un problema nuevo, emocionante y, por sobre todo interesante. Tenemos que hacer que esté realmente a la altura”, dijo Murphy en una entrevista con el New York Times. Ahí también contó que fue el mismo Bowie el que lo convenció de embarcarse otra vez en esta aventura. Según relata, trabajó con David en su último álbum, Blackstar, y durante ese proceso lo persuadió para que reviviera la música que tanto culto generó. “Estuve hablando con él al respecto y le dije que todo esto era extraño. Él me preguntó ‘¿te hace sentir incómodo?’, y le respondí que así era. Luego me dijo ‘por Dios, si no te hiciera sentir incómodo ¡no estarías haciendo nada!’.

Luego de eso estaba prácticamente todo decidido. En su mente ya estaba en marcha toda la maquinaria y eso queda evidenciado en sus letras que están bastante alejadas de sus inicios donde despotricaba contra la juventud y contra los nuevos movimientos musicales que en ese entonces no tenían nada que ofrecer. Estas se entretejían en una trama compleja con una aliteración de instrumentos que en su mayoría grababa Murphy solo.

Es cierto que el sello de LCD Soundsystem está especialmente en los sintetizadores y el sonido en general, pero American Dream va mucho más allá. Es un álbum que muestra al James más maduro, que está casado y con un hijo, que dejó atrás las polémicas… bueno, quizás no tanto, pero ahora ya no tiene miedo a construir algo más reflexivo y contemporáneo y que siga marcando el paso de la música electrónica.