Un largo camino a casa, la emocionante historia de Saroo Brierley

La película Lion, del director australiano Garth Davis y protagonizada por el británico Dev Patel, nos hizo pedazos luego de su estreno el año pasado. La cinta que cuenta la historia del pequeño Saroo, un niño de cinco años que se pierde en la India luego de salir a trabajar con su hermano mayor, Guddu, está basada en el emocionante libro Un largo camino a casa, que el mismo Saroo Brierley escribió y publicó 25 años después de extraviarse en una zora rural al oeste del subcontinente asiático.

Saroo es muy pequeño, no ha ido al colegio, pasa hambre y está a cargo de cuidar de su hermanita Shekila mientras su mamá y sus dos hermanos mayores —Guddu y Kallu— salen a trabajar para llevar el sustento a casa. El clan fue abandonado por su padre, que se había casado por segunda vez, por lo que todos debían aportar su granito de arena para poder salir adelante y sobrevivir el día a día. Fue así como una tarde Saroo decide acompañar a Guddu a uno de los trabajos que este se conseguía de manera esporádica, y ese el día en que comienza una historia que termina en su adopción por parte de una familia australiana.

Con solo cinco años el protagonista, que nunca se había alejado de los confines de su barrio, se pierde de su hermano en una estación de trenes donde debía esperarlo mientras este cerraba un trabajo. En la desesperación de encontrarse solo termina subiendo por error a un tren que lo lleva a Calcuta, en vez de a su ciudad, y cruza la India de oeste a este en un viaje de 1500 kilómetros que le parece una eternidad. Llegado a la caótica estación de Howrah, Saroo tiene que sobrevivir para encontrar su camino de vuelta a casa: escapa de traficantes de niños, abusadores, el hambre y los peligros que la calle significan para un pequeño que no cuenta con la compañía de un adulto.

portadaLuego de días vagando en la populosa Calcuta es descubierto por un joven dueño de un carrito de comida —en la cinta es un chico que está comiendo en un restaurante—, que lo termina llevando a la policía donde intentan encontrar el lugar de dónde provenía, lo que no era tarea fácil fácil: la barrera idiomática (debido a su procedencia Saroo hablaba otro idioma) y su falta de educación primaria no le permitieron comunicarse correctamente para explicar todo lo que le había pasado, por lo que el oficial no puede ayudarlo y lo envía a un hogar de menores donde se tramita su adopción. Antes de que esto ocurriera sí se estuvo buscando a su familia pero sin éxito, y el mismo pequeño acepta ser adoptado por una pareja que desde el otro lado del mundo (Tasmania) estaba dispuesta a darle amor y una casa.

El libro está lleno de detalles en los que no ahonda la cinta, por lo que se trata de un relato más potente, una historia repleta de resiliencia y esperanza donde el protagonista termina convenciéndose de que su vida ya estaba escrita y que todo tenía que pasar tal como sucedió. Saroo Brierley estuvo perdido por 25 años… no literalmente pues fue adoptado, pero todo ese tiempo no supo de dónde venía y su único pilar eran los recuerdos que tenía de sus cortos cinco años de vida: la mezquita de su barrio, las calles donde jugaba de pequeño o la humilde casa con piso de tierra donde cuidaba a su hermanita mientras el resto de su familia trabajaba.

A sus 30 años, cuando publica su libro, el ya no tan joven Saroo vuelve a sus raíces y a sus recuerdos en Un largo camino a casa. Con la ayuda de internet, el apoyo de sus padres adoptivos y su infinita paciencia realiza otro viaje, esta vez al pasado, para encontrarse a sí mismo y cerrar todas las heridas que no había logrado sanar con el paso de los años.

Es una obra casi mágica que nos hace preguntarnos ¿es esto realmente posible? Una casualidad termina haciendo que Saroo encuentre en Google Earth la estación de trenes donde se perdió y desde ahí buscar referencias para hallar su natal Ganesh Talai. Es una narración que además de su emocionalidad nos plantea la importancia de la educación. Alrededor de unos 180 niños se pierden a diario en la India y muchos no encuentran su hogar porque ni ellos ni sus familias saben leer o escribir. El mismo Saroo no sabía ni pronunciar correctamente su nombre, por lo que hallar a su familia era una tarea casi imposible.

Él nunca se esperó toda la atención que en su momento recibió de la prensa australiana e internacional, ni que su historia se transformara en una película inspiradora que remeció corazones en todo el mundo. Con el lógico miedo generado por el interés que la gente tenía en lo que le sucedió, finalmente se decidió a seguir contando la cadena de sucesos que le significaron finalmente dar con su familia biológica.

Un libro no apto para los de lágrima fácil pero perfecto para convencerse que la perseverancia, eventualmente, rinde sus frutos. Un largo camino a casa ya está disponible en nuestro país a través de Editorial Planeta.